Internet es nuestra utopía fallida más reciente. Aunque parece muy radical debido a su dependencia a la tecnología, esa utopía va en el mismo camino que las utopías de toda la historia occidental. Sus objetivos iniciales eran como las de cualquier utopía construida: sus creadores y los usuarios querían forjar una nueva forma de vida basada en una oportunidad universal y la igualdad.

Sin embargo, esa utopía no fue creada como un lugar físico -era relacional, en una red virtual-. Su potencial utópico reside en la libertad del anonimato y la desencarnación. Esta utopía virtual podría liberarnos de las limitaciones corporales, lo que nos permite reinventarnos y cumplir nuestros deseos a través de la creación mental. En consecuencia, en los años ochenta y noventa, el movimiento “post-humanismo” quería que el género llegara “más allá”, y lograr la igualdad de género en general (o nixing género en total) en el espacio digital.

Internet sigue siendo considerado una plataforma política del empate pero, como las otras utopías de la historia, las desigualdades persisten. La concepción de género es una parte integral de cualquier estructura social, y por lo tanto, los sistemas utópicos siempre tratan de redefinir la sociedad a través de la redefinición de las relaciones de género. Para encontrar una manera de manifestar la “Internet utopía”, tenemos que examinar los ideales inherentes de su arquitectura. Hay que examinar relaciones de género si queremos entender las desigualdades que persisten en Internet.

La primera mitad de la presentación, presentada por Liz Feder, recorre zonas de inclusión y exclusión de género a través de estudios de casos históricos. La investigación toca tres grandes visiones arquitectónicas utópicas con especial énfasis en las relaciones de género: el Partenón de la antigua Grecia, la escuela Bauhaus de Alemania de los años 1920, y el desarrollo suburbano Levittown de los años 50s en los EE.UU.. Este estudio se acerca al género de la utopía. Nos preguntamos: ¿quién construye la utopía? ¿Qué tipo de trabajo producen sociedades utópicas, y cómo es esta el trabajo relacionado con el género?

Examinar la relación histórica del género y cómo la arquitectura proporciona una base para la comprensión de la forma en que habitamos nuestra existencia, es cada vez más digital. Al igual que la arquitectura física, la arquitectura virtual refleja y crea actitudes de la sociedad contemporánea. Entonces, la segunda parte de esta presentación, presentada por Elvia Wilk, se centra en la forma en que esta se marcó y se forjó en la cultura contemporánea de Internet. Este proyecto encuentra paralelismos entre el trabajo de género en el mundos físico y en el virtual.






BIO
El proyecto de investigación Entrance Strategies, una colaboración entre Elvia Wilk y Liz Feder, se centra en la relación histórica y actual entre el género y la arquitectura. Este trabajo ha sido presentado en la Universidad Humboldt de Berlín en 2013.
Elvia Wilk (1989, EE.UU.)www.elviapw.com
Es escritora y editora residente en Berlín. Sus proyectos creativos y su escritura crítica sobre arte y arquitectura se han presentado en diversas publicaciones y exposiciones mundiales. Ha colaborado en numerosas publicaciones internacionales, incluyendo Frieze d/e, ArtSlant y Domus web. Actualmente está trabajando como editora en la revista arquitectura uncube. En 2013 fue escritora en el Banff Center, Canadá.
www.elviapw.com

Liz Feder (1987, EE.UU.) www.elizabethfeder.com
es diseñadora y escritora interesada en las implicaciones arquitectónicas, sociales y culturales de la intersección entre los paisajes construidos y los digitales. Ha escrito sobre la arquitectura y el arte en uncube, The Polis Blog y Berlin Art Link, y ha investigado las tensiones espaciales de la posguerra en Berlín con el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Actualmente reside en San Francisco, donde trabaja como diseñadora gráfica y diseñadora para startups en Silicon Valley.